El Vallès Occidental repite como la comarca más competitiva de Catalunya

El Barcelonès remonta cuatro posiciones en 2008 y se coloca en segundo lugar. ¿Dónde ha quedado el Priorat?

Según el índice de competitividad empresarial de la Associació d’Empresaris de Garraf, Penedès i Baix Penedès (Adeg), el Vallès Occidental se mantiene por segundo año consecutivo como la comarca más competitiva, mientras que el Priorat repite por cuarta vez en la última posición.

El Vallès Occidental ha ocupado la primera posición de la clasificación elaborada por Adeg desde la primera edición del informe, en 2003, con la única excepción de 2006. En 2007, la comarca arrebató el liderazgo al Barcelonès, que cayó a la sexta posición.

La remontada del Barcelonès, que se situó en 2008 como la segunda comarca más competitiva, es “uno de los hechos más relevantes” apuntados en el estudio de Adeg del pasado año.

Barcelonès y Vallès Occidental representan conjuntamente casi la mitad del producto interior bruto (PIB) de Catalunya. Según el Anuario Económico Comarcal de Caixa Catalunya 2008.

Las más pequeñas: el Priorat

En los últimos cuatro lugares continúan por tercer año el Pallars Sobirà, la Terra Alta, la Alta Ribagorça y el Priorat.

El Priorat, que según el informe de Adeg es la comarca menos competitiva en el contexto de globalización económica, el crecimiento en 2007 fue el segundo más alto entre las 41 comarcas catalanas, con un alza del 6%.

“Las comarcas más competitivas en un entorno global –explica el informe– son las cercanas a las capitales de provincia, donde hay una concentración mayor de población, capital, servicios e infraestructuras”.

Balance general

En su análisis sobre la evolución de la economía catalana, Adeg constata el mal ejercicio económico del pasado año, que “superó con creces todos los augurios”. En relación a los indicadores de competitividad, el estudio considera “muy evidente” el aumento de las inversiones en infraestructuras de transporte, que reduce las distancias comarcales a los mercados extranjeros.

En cambio, Adeg apunta como procesos negativos el “retroceso” en los servicios que se dan a la actividad productiva, empresariales y financieros; el empeoramiento en los niveles de renta por habitante, como consecuencia del aumento del paro, y que los avances en innovación y desarrollo tecnológico no se trasladen al tejido productivo.